La palabra monstruo proviene del latín monstrum. Originalmente tenía un significado religioso y se refería a un prodigio o señal enviada por los dioses que advertía sobre algún evento futuro o mostraba su voluntad.

Esta raíz deriva del verbo latino monere (que significa avisar, advertir o amonestar).

Con el tiempo, el término pasó a usarse para describir seres de la naturaleza que se apartaban del orden habitual (como animales o personas con deformidades), hasta adquirir su sentido actual.