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Katya Mora

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Caballo de Fuego, 丙牛
乙巳 Serpiente de madera
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studio visit by Cally  Shadbolt
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» Ritual « . Poesía e imágenes, colaboración con Felipe Benegas Lynch
BaZi (八子) , los 4 pilares de la energía personal.
El concepto de energía para la cultura china. » El Chi: la energía como intercambio vital «

Vista del volcán Citlaltépetl desde la azotea de mi mamá.

Caballo de Fuego, 丙牛

February 17, 2026

El fuego total.

En el afuera Fuego Yang, 丙 (Bǐng), el sol.

En la raíz 牛 (Wǔ), el caballo.

Hemos llegado al momento de máxima plenitud, es decir, alcanzamos la perspectiva a donde se puede acceder a la máxima claridad y es en este punto a donde todo se torna visible. Veremos y eso será innegable. ¿Qué haremos después de haber visto así con esa nitidez? ¿Qué haremos una vez que hemos reconocido que algo sucede, que algo no va bien o que simplemente no es verdadero -no corresponde-? ¿Necesitamos hacer algo al respecto, hasta dónde sí y hasta dónde no?

El caballo de fuego nos propone actuar, avanzar, dar cabida a la transformación que venimos gestando, o mejor dicho que se viene gestando dentro y fuera de nostrxs, pero ¿de qué manera culminaremos, daremos lugar, haremos posible esa tremenda labor que nos ha sido confiada?

Las obstrucciones son claras: ideas, actitudes, creencias, patrones de comportamiento, juicios, la constante búsqueda de culpables. Perspectivas que difaman la verdad y que nos alejan de la oportunidad de asistir a una transformación más noble y profunda.

El caballo representa la más pura sensación de libertad y hoy que el fuego la galopa ésto se acentúa aún más. Pero la libertad que es respecto de algo, no es libertad. Entonces ¿qué es ser libres? - una de las grandes preguntas de este año.

El caballo de fuego se manifiesta en esa búsqueda de plenitud, de tocar el límite, de ese cambio constante de forma y así llegamos a posarnos a la impredecibilidad, a eso que muta sin reparo. ¿Cómo podremos posarnos en un territorio impredecible sin aferrarnos a lo conocido, trascendiendo cualquier tipo de miedo? ¿Es posible ser la impredecibilidad misma?

Hay una imagen: quien intente controlar al caballo éste lo tirará y quedará tendido en el piso, con las riendas sueltas entre sus manos.

Sí, porque el caballo de fuego viene a enseñarnos los límites de la acción individual, a marcarnos las limitantes de una acción guiada por el pequeño yo (el ego), a enseñarnos que todo eso se manifiesta por medio del control que intentamos ejercer sobre la vida misma, por mínimo que sea esta época no soporta más las intenciones de dominio sobre la vida.

Una propuesta: aprender a ser centauros, a ser una, uno con el caballo porque en resumidas cuentas éste es la energía de la vida misma manifestándose a plenitud. Aunque puede ser un tiempo al que fácilmente le temeremos, porque hemos aprendido que ser buenos jinetes es saber antecederse, mirar por dónde y cómo podremos ejercer nuestro dominio y hemos aprendido que la claridad es eso, saber hacia donde galopamos. Pero en realidad no lo sabemos, es algo que junto con el caballo vamos descubriendo, momento a momento.

El caballo de fuego nos propone entonces galopar escuchando muy de cerca y con todo el cuerpo lo que el caballo (vida) pide, siente, necesita. Quienes hemos galopado sabemos que además, el caballo tiene una capacidad muy refinada para sentir muy nítidamente lo que el jinete necesita, no para obedecerle, sino para mostrárselo con claridad; sea haciéndole perder el control de las riendas para que despierte de su lecho seguro u obligándo al jinete a sujetarse de donde pueda para que el galopar le muestre que es posible trascender cualquier sentimiento de inseguridad. Porque cuando se es uno con el caballo, cuando se percibe de modo muy sutil la unidad y la interrelación que guía y nutre todo lo viviente se descubre también con toda nitidez el lugar que ocupamos en esa red de intercambios y habiendo llegado de esa manera no habra modo de equivocarnos.

Gran aprendizaje de esta época, reconocer que se es jinete y caballo al mismo tiempo. ¿Cómo lo lograremos?

No es tarea sencilla, quizás es la prueba más difícil, esa que nos va a permitir sentar los cimientos y nutrir a esa nueva tierra que está por venir. Porque hay algo del fuego - con todo su fulgor, su valentía y su capacidad de mostrarnos belleza-, que es necesario, por muy extremo que parezca, para ayudarnos a trascender este caos y esta locura humana que hoy atravesamos. Alquimias que darán lugar a una nueva tierra, a nuevas formas de confiar, de entregarnos, de tocar en profundidad la fuente que nutre cualquier vida: el pozo. No perdamos de vista esto, todo esto que hoy se quema, serán las cenizas que poco a poco nutrirán y harán posibles nuevos horizontes.

No será nada fácil, nos lo digo con toda honestidad, pero al mismo tiempo algo dentro de mi corazón me dice que se trata de una gran y hermosa oportunidad.

Mantengamos presente que el fuego es: la máxima plenitud de la energía visible; el impulso hacia adelante, cuyo poder radica en la fusión - en abrirse paso abrazando todo lo que tiene delante. El fuego es, en términos humanos, la amabilidad, el carisma, la compasión, aunque cuando se acumula sin salida se convierte en impaciencia; es el corazón y el intestino delgado. Su arquetipo es el hechicero, la hechicera; una fuerza que tiende hacia la realización; cuyo deseo es la plenitud en un contexto de intimidad; su valor radica en la intuición y su talento es la comunicación; su pregunta esencial ¿cuán amplio es mi alcance? Al fuego lo nutre la madera; la tierra lo hace fluir; encuentra su función en el metal y su límite en el agua. En su poder exagerado es la inmolación y en su poder deficitario la desintegración; le preocupa (busca) ser constantemente estimulado; su compulsión es consumir; le asusta la seriedad; sus polos somáticos: contención/disipación, corpóreo/incorpóreo, activo/reactivo; tiende a buscar la excitación constante; su duda esencial es ¿cómo expresarme?; su adicción emocional es sentirse enamorado y su temor espiritual es desconectarse.

Para cada persona será diferente dependiendo de su elemento personal y también de según necesite activar o aquietar su fuego interno: para quienes por energía personal tienen al elemento tierra será el momento de máximo poder, dado que el fuego es su fuente de nutrición y cuidado; para el metal representará grandes exigencias, pesos, responsabilidades - cuidar su propio espacio es clave-; para el agua representa el desafío ante el control - pero también una posibilidad de sentirse en plenitud hacia el afuera-, para la madera es la posibilidad de flexibilizarse y de dar al mundo lo que tanto atesora - época de compartir sin control-; y para el propio fuego representa la posibilidad de observarse en el mundo y de entregarse a él tal cual se es, - época de aceptaciones, despedirse de la perfección-.

Dice Carol Anthony al respecto del hexagrama 21 Shi Ho, ‘Partir con los dientes’: el mal no se puede combatir de un sólo golpe; sólo lo podemos reducir a pequeños pasos. Después de cada paso debemos volver a la simplicidad, la serenidad y la sinceridad.

Simplicidad, serenidad y honestidad, eso nos pide el caballo de fuego para hacernos una, uno con él.

Pregunto, ¿de qué manera el mal yace en mí? - especifico, de qué manera lo no verdadero, lo que aún no toca la raíz en profundidad, obnubila mi entrega total a la existencia?

Feliz año nuevo!

Gracias a todas las personas que han estado al pendiente y con ello nutrido la energía para que este texto viera la luz. Este año el consultorio de Bazi estará abierto todo el año, el Caballo de Fuego lo amerita, a quienes necesiten hacer una consulta por favor escríbanme por aquí o por mail: katyamorac@gmail.com

Todos los comentarios, sugerencias, preguntas son bienvenidas.

Katya Mora Crisóstomo

17 de Febrero 2026, Córdoba, Veracruz.

Primer día del año del Caballo de Fuego.

Año 4724 según el calendario Chino lunisolar, que tomo como punto de inicio el nacimiento del emperador Amarillo - Huand Di, nacido en el año 2698 a.C.

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